jueves, 16 de octubre de 2014

Debilidad

Dicen que los momentos de bajón, cuando la debilidad se llega y el dolor se asoma a nuestras vidas, se resuelven en fortalezas si logramos auparnos sobre sus secuelas.

Es el caso de este día, cuando pareciera transparentarse el organismo, tan poco habituado a la falta del suministro cotidiano de nutrientes.

Desde hace unas semanas venimos escuchando que hay andancio (gripe estomacal), una expresión vieja para cualquier experiencia de malestar gástrico. Y  el médico o la médico tendrá que ponerle nombre y apellidos a las realidades y síntomas que advierte en nosotros.

Cierto frío en las primeras horas y malestar vespertino que se cierra a primera hora de la noche. Y el suero casero con agua hervida y zumo de limón, al que añadiría una pizca de bicarbonato.

Es la dieta, el aporte único.

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