Una mañana más para jugar la vida, para comenzar nuevamente el relato de Julio Cortázar, La autopista del Sur. De las Historias de cronopios y de famas a Rayuela, el
libro de cabecera en las últimas semanas.
Varios acercamientos y la decisión marcada. Este año vamos a compartir el libro en un grupo de lectura de reciente creación. Es la oportunidad y el compromiso plural para sostener el reto, quizá el gusto y el clima también se han ido configurando como los propios, los que necesita el relato para tomar de su grandeza, disfrutando.
Lugar y servicio para el encuentro de la comunidad docente, alumnado, profesorado, y familias, en torno a la lectura y la escritura, desde Majadahonda, Madrid y el mundo.
martes, 30 de septiembre de 2014
lunes, 29 de septiembre de 2014
A su mano
Anoche leía a Umbral en Mortal y Rosa.
De la sorpresa emocionada a la realidad de una palabra, "sansanica", tan desconocida, rara, inusual.
"Nunca llevamos a un niño de la mano. Siempre nos lleva él a nosotros, nos trae. Aprender a dejarse llevar por el niño, confiarse a su mano, loto que emerge en los estanques de la infancia. El niño nos lleva hasta los reinos de lo pequeño, acude a nuestra propia infancia dormida, nos mete por el sendero más estrecho, transitado sólo por la hormiga, la sansanica, el clavo solitario y la piedra rodadora."
Y termino resolviendo el interrogante que me planteara la página cuarenta y tres del libro querido, porque sansanicar es un verbo que se conjuga en gallego y alude a lo inestable de un canto rodado que se apoyara en dos puntos sobre el suelo marino. La sansanica podría ser mecedora natural y única, la mínima oscilación o sacudida que se aprecia y se olvida.
De la sorpresa emocionada a la realidad de una palabra, "sansanica", tan desconocida, rara, inusual.
"Nunca llevamos a un niño de la mano. Siempre nos lleva él a nosotros, nos trae. Aprender a dejarse llevar por el niño, confiarse a su mano, loto que emerge en los estanques de la infancia. El niño nos lleva hasta los reinos de lo pequeño, acude a nuestra propia infancia dormida, nos mete por el sendero más estrecho, transitado sólo por la hormiga, la sansanica, el clavo solitario y la piedra rodadora."
Y termino resolviendo el interrogante que me planteara la página cuarenta y tres del libro querido, porque sansanicar es un verbo que se conjuga en gallego y alude a lo inestable de un canto rodado que se apoyara en dos puntos sobre el suelo marino. La sansanica podría ser mecedora natural y única, la mínima oscilación o sacudida que se aprecia y se olvida.
viernes, 26 de septiembre de 2014
Blandura
Cuando te levantas y las cosas parecen encajar con el pensamiento, si la temperatura y las personas queridas celebran alguna circunstancia gozosa y deseada, cuando las acciones de los demás te contemplan y te das cuenta de la cadena de privilegios que adunas, entonces, el cuerpo pareciera sentir la blandura del elemento que en mayor cantidad nos constituye como seres vivos, el que nos facilita la vida.
Un cielo cubierto, las horas cumplidas y el esfuerzo suficiente. Del hospital para la toma de muestras y posterior analítica. De las sonrisas hasta llegar a este momento del aquí y del ahora, cuando las rutinas parecieran instalarse en este final de semana completa que será motor de primera.
Acabamos de mirar que el sol sale hoy, en Madrid, a las 8:06 horas. Claudia quería saberlo y ya lo tiene. Lo hemos encontrado.
http://www.fomento.es/MFOM/LANG_CASTELLANO/DIRECCIONES_GENERALES/INSTITUTO_GEOGRAFICO/Astronomia/publico/efemerides/sol-2014.htm
Un cielo cubierto, las horas cumplidas y el esfuerzo suficiente. Del hospital para la toma de muestras y posterior analítica. De las sonrisas hasta llegar a este momento del aquí y del ahora, cuando las rutinas parecieran instalarse en este final de semana completa que será motor de primera.
Acabamos de mirar que el sol sale hoy, en Madrid, a las 8:06 horas. Claudia quería saberlo y ya lo tiene. Lo hemos encontrado.
http://www.fomento.es/MFOM/LANG_CASTELLANO/DIRECCIONES_GENERALES/INSTITUTO_GEOGRAFICO/Astronomia/publico/efemerides/sol-2014.htm
ORTO 08:06 h. y OCASO 20:06 h.
jueves, 25 de septiembre de 2014
Llamada
La historia del Arte contada por E.H. Gombrich es un libro que me gusta mucho y que he frecuentado lo suficiente durante los últimos años del pasado siglo. En estos días, el ejemplar, al que tengo bastante cariño, duerme el sueño de los justos, o algo parecido. Porque se lo dejé en su momento a una joven músico y sigo esperando la entrega, porque la confianza sigue actuando.
¿Qué ocurre? Bueno, la verdad es que conservo su camisa, la cubierta de la editorial Debate que suelen traer las buenas ediciones. Quería tenerla cerca para no olvidar la circunstancia y creo que la llamada de móvil se va acercando mucho.
Ya. Hecho a las 9:50 horas a.m. El Escorial de por medio.
¿Qué ocurre? Bueno, la verdad es que conservo su camisa, la cubierta de la editorial Debate que suelen traer las buenas ediciones. Quería tenerla cerca para no olvidar la circunstancia y creo que la llamada de móvil se va acercando mucho.
Ya. Hecho a las 9:50 horas a.m. El Escorial de por medio.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Goldoni
Goldoni es un autor italiano de teatro que empezamos a mirar con cierto gusto y esmero, en esta mañana que ya luce claridades, oportunidades, proyectos.
L. J. es uno de los lectores descubrimiento de la Biblioteca, en estos cursos primeros de la ESO, comparte libro y lectura con B. A., un compañero de segundo de Bachillerato, en el curso que nos lleva. Hablamos de Rebelión en la Granja, de George Orwell, toda una experiencia estética.
Así viene adunándose la atmósfera del día cuando inauguramos el tiempo de las lluvias en la nueva estación otoñiza. Como las Memorias del maestro italiano están cerca y recibimos la nota informativa necesaria, hacemos el acercamiento a otras de sus obras, El Adulador o La Plazuela, traducidas del italiano al español por un equipo de la Universidad Complutense de Madrid.
Y nos alegra la cuestión, la gratuidad y la oportunidad de las escenas vividas.
L. J. es uno de los lectores descubrimiento de la Biblioteca, en estos cursos primeros de la ESO, comparte libro y lectura con B. A., un compañero de segundo de Bachillerato, en el curso que nos lleva. Hablamos de Rebelión en la Granja, de George Orwell, toda una experiencia estética.
Así viene adunándose la atmósfera del día cuando inauguramos el tiempo de las lluvias en la nueva estación otoñiza. Como las Memorias del maestro italiano están cerca y recibimos la nota informativa necesaria, hacemos el acercamiento a otras de sus obras, El Adulador o La Plazuela, traducidas del italiano al español por un equipo de la Universidad Complutense de Madrid.
Y nos alegra la cuestión, la gratuidad y la oportunidad de las escenas vividas.
martes, 23 de septiembre de 2014
Voy. Vamos.
Voy al encuentro para el relevo de la responsabilidad que ahora nos ocupa.
Se trata de cumplir con la revisión de un asunto importante. Nos convocan desde una institución. Sí, es en la ciudad. Un centro sanitario.
Voy. Vamos.
Son las 8:50 horas a.m. Es el momento. Vamos.
Una mañana lenta y de espera, donde la obediencia...
Sí, ha sido ciertamente enojosa por inesperada y menos eficaz de lo que se esperaba con su práctica.
Aprendiendo de las dificultades, otro día. Asumiendo los errores involuntarios, porque se dan y hay que tomarlos de la mejor manera aún cuando no sean propios. Es la tarea, otra.
Se trata de cumplir con la revisión de un asunto importante. Nos convocan desde una institución. Sí, es en la ciudad. Un centro sanitario.
Voy. Vamos.
Son las 8:50 horas a.m. Es el momento. Vamos.
Una mañana lenta y de espera, donde la obediencia...
Sí, ha sido ciertamente enojosa por inesperada y menos eficaz de lo que se esperaba con su práctica.
Aprendiendo de las dificultades, otro día. Asumiendo los errores involuntarios, porque se dan y hay que tomarlos de la mejor manera aún cuando no sean propios. Es la tarea, otra.
lunes, 22 de septiembre de 2014
Los Secretos
El viernes tenía una cita con Los Secretos.
Sabía de su actuación gratuita en el Parque Colón de Majadahonda y tenía cierto interés en asistir al concierto. Una oportunidad de saber algo más sobre su música y sus vidas, una experiencia en directo que es toda una historia mínima, relato finalmente que sería vida original compartida.
Hubo de todo esto... y más.
Desde la inicial sorpresa, porque llovía y los agentes de movilidad parecían estar más pendientes de la caída del agua y de la posible suspensión del espectáculo, como sucediera la noche anterior con los A. y L., a la total confianza que liberaban nuestros corazones y nuestras gargantas. Porque hubo música de la buena y canciones donde el auditorio, el público, que también desplegaba su voz y su poética. Una sencilla y verdadera Fiesta de casi dos horas ininterrumpidas, dulces, cálidas, únicas.
Familias con paraguas, cabezas cubiertas y pegadas al escenario desde las diez menos diez, cuando el meteoro líquido caía ligero sobre las pirámides de lona, que brillaban en la escena solitaria. Aguantamos así cerca de media hora, porque iba despejándose la atmósfera y empezaron a limpiar la plataforma, a liberar los instrumentos, a secar el material eléctrico que requería el evento. Aplausos de los incondicionales próximos y el flujo de la gente que seguía llegando cual afluentes personificados por el este, desde el sur amplio, en el oeste del parque: días de estreno tras la apertura de la zona, en obras, durante el verano reciente.
Pizzas para tomar, con refresco, de una pareja; el carrito con bebé del señor de la cazadora azul cielo; las amigas que pasaban sonriendo y algún que otro solitario y esquinero... Así comenzaba el concierto. Y lo mejor... Sí, porque el grupo, dispuestos los músicos para la tarea, haciendo un círculo apretado con sus cuerpos en abrazo cerrado, subieron esperanzados a la noche de estrellas en lo alto, a la magia de su quehacer poderoso, grande y frecuentado, valioso: música en directo.
Majadahonda estuvo a su lado y ellos entre nosotros. Desde la niña que estaba con su padre, ¡Cómo bailaron! animando el evento; con el niño soñando y balanceado, en los brazos sostenido, un tema tras otro; a la hija querida que escucha las cuatro cuerdas del bajo, destacada finalmente del conjunto...
Unos y otras vibrando, amorosos, conscientes, tranquilos, disfrutando.
Sabía de su actuación gratuita en el Parque Colón de Majadahonda y tenía cierto interés en asistir al concierto. Una oportunidad de saber algo más sobre su música y sus vidas, una experiencia en directo que es toda una historia mínima, relato finalmente que sería vida original compartida.
Hubo de todo esto... y más.
Desde la inicial sorpresa, porque llovía y los agentes de movilidad parecían estar más pendientes de la caída del agua y de la posible suspensión del espectáculo, como sucediera la noche anterior con los A. y L., a la total confianza que liberaban nuestros corazones y nuestras gargantas. Porque hubo música de la buena y canciones donde el auditorio, el público, que también desplegaba su voz y su poética. Una sencilla y verdadera Fiesta de casi dos horas ininterrumpidas, dulces, cálidas, únicas.
Familias con paraguas, cabezas cubiertas y pegadas al escenario desde las diez menos diez, cuando el meteoro líquido caía ligero sobre las pirámides de lona, que brillaban en la escena solitaria. Aguantamos así cerca de media hora, porque iba despejándose la atmósfera y empezaron a limpiar la plataforma, a liberar los instrumentos, a secar el material eléctrico que requería el evento. Aplausos de los incondicionales próximos y el flujo de la gente que seguía llegando cual afluentes personificados por el este, desde el sur amplio, en el oeste del parque: días de estreno tras la apertura de la zona, en obras, durante el verano reciente.
Pizzas para tomar, con refresco, de una pareja; el carrito con bebé del señor de la cazadora azul cielo; las amigas que pasaban sonriendo y algún que otro solitario y esquinero... Así comenzaba el concierto. Y lo mejor... Sí, porque el grupo, dispuestos los músicos para la tarea, haciendo un círculo apretado con sus cuerpos en abrazo cerrado, subieron esperanzados a la noche de estrellas en lo alto, a la magia de su quehacer poderoso, grande y frecuentado, valioso: música en directo.
Majadahonda estuvo a su lado y ellos entre nosotros. Desde la niña que estaba con su padre, ¡Cómo bailaron! animando el evento; con el niño soñando y balanceado, en los brazos sostenido, un tema tras otro; a la hija querida que escucha las cuatro cuerdas del bajo, destacada finalmente del conjunto...
Unos y otras vibrando, amorosos, conscientes, tranquilos, disfrutando.
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