viernes, 25 de abril de 2014

Vuelta y vuelta

Ayer, hoy... Días de visita para sentir que el viento mueve las ramas en verdura, tan elásticas y vigorosas ahora, cuando las aves continúan su trinar de primaveras.

Ha llegado mediada la mañana, cuando el descanso se llega. De la seriedad y de la ceguera, de la importancia del seguir insistiendo en lo que daña.

Así pueden ser las cosas para muchas personas, dureza y sequedad, asperezas.

Cuando el ambiente de armonías se llega y es blandura, y nos va calando como ideal.

"Al final del primer acto salimos con todos los cretinos del público a fumar un cigarrillo. ¡Vaya colección! En mi vida había visto tanto farsante junto, todos fumando como cosacos y comentando la obra en voz muy alta para que los que estaban a su alrededor se dieran cuenta de lo listos que eran. Al lado nuestro había un actor de cine. No sé cómo se llama, pero era ése que en las películas de guerra hace siempre del tío que en el momento del ataque final le entra el canguelo. Estaba con una rubia muy llamativa y los dos se hacían los muy naturales, como si no supieran que la gente los miraba."



J.D. SALINGER.: El guardián entre el centeno. Ed. Alianza Editorial. Madrid, 1995. 
(Páginas 138 y 139)

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