martes, 25 de octubre de 2016

códigos

Vivimos la cultura de los códigos multiplicados, una sorpresa de los años ochenta que llegaba lenta y dificultosa por cuanto su asimilación costaba. Es mi experiencia al menos. 

Códigos de acceso y virtualidad potente, fácil la ejecución si contabas con el asesor correspondiente. Asimilar tanta complejidad era otra historia y algunos renunciamos a la programación y sus laberintos.

Directamente empezamos a manejar teclados mucho más ligeros que los convencionales de las máquinas de escribir fueran eléctricas o no.

El libre uso de internet es la gran renovación, la fijación de que estamos en otra época porque el cambio ya se ha dado y vivimos en otro tiempo tecnológico. La mentalidad se termina adaptando al uso prolongado de otros protocolos, los incorporados hace poco más de quince años.

Mario me pregunta si me apaño con el iPhone 4. Es para decirme, a renglón seguido, que le resulta insuficiente.

Y los avances siguen, aún cuando también veamos aflorar los errores.

De-codificando códigos para entender sus aportaciones como artefactos de comunicación y para el aprendizaje.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchas Gracias