jueves, 7 de noviembre de 2013

Y la luz no es nuestra

Es difícil llegar a entender que la luz no es nuestra, que proyectamos uno y mil reflejos de los nuestros, a quienes miramos un día y otro, tanto.

Pudiera ser que reflejamos desviados más o menos desde nuestro centro. Sí, y pudiéramos absorber lo suficiente, quedarnos cortos. Se despliegan oportunidades múltiples de una y otra circunstancia.                

De los acontecimientos que percibimos a lo largo de la jornada, en los que somos protagonistas, del reparto, de los que miran y pasan.

En el despertar a la saturada niebla, una salida a Patones. Eran las nueve de la mañana. 
Ocurre que la memoria conecta otra época, otro sábado de otoño para conocer la zona, y la cueva. Carburos, botas de agua y mono impermeable para el recorrido por la oscuridad de la caverna. Un guía valiente y un grupo de 15 personas. Allí dentro, un encuentro en la sala principal, cinco jóvenes excursionistas de Inglaterra.

Creo que las verjas estaban abiertas.


http://www.cervantesvirtual.com/obra/cueva-del-reguerillo-en-termino-de-patones-madrid/


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